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Quiénes somos

Somos una productora audiovisual cristiana nacida en la presencia de Dios. Existimos para servir al cuerpo de Cristo desde el cine, la narrativa visual y la creación artística. No trabajamos desde la superficie: creamos desde la oración, la obediencia y una profunda convicción de que cada historia importa para la eternidad. Somos una casa creativa con propósito eterno, una voz que señala a Jesús y una cámara al servicio de su Reino.

Qué hacemos

Creamos documentales, testimonios, series cinematográficas, cortometrajes y proyectos audiovisuales centrados en el Evangelio: Jesús, el que fue, el que es y el que ha de venir. Apuntamos a revelar su faceta como Esposo, Rey y Juez, preparando a la Iglesia como una novia que anhela a su Amado y se alista para las bodas del Cordero. Narramos lo que nace en la intimidad con Dios y lo traducimos en lenguaje cinematográfico. Contamos historias reales con profundidad y verdad, porque creemos que el mensaje más importante del mundo —el Evangelio— merece ser comunicado con reverencia, belleza y excelencia.

En qué creemos

Creemos en la centralidad absoluta de Jesús. Creemos que todo lo que creamos nace de una vida rendida a Él y de un llamado a preparar corazones para su regreso. Creemos en la belleza que apunta a Cristo y en la excelencia como acto de adoración. Creemos en la obra del Espíritu Santo transformando corazones y formando carácter en lo secreto antes de exponer historias en lo público. Creemos que cada historia contada, cada imagen filmada y cada proyecto producido debe señalar al cielo y recordar que vivimos para algo eterno.

Hacia dónde vamos

Vivimos para el día de su regreso. Somos parte del cuerpo y servimos a la Iglesia desde el cine y la narrativa visual, creando obras que despierten corazones y vuelvan a centrar la mirada en Jesús. Existimos para contar historias y producir obras cinematográficas que llamen a una generación a prepararse para su Amado: una generación viva, despierta, con los ojos puestos en la eternidad, que no negocia su fe y decide permanecer fiel hasta el final. Una generación cuya vida es el mensaje y que clama con su existencia: Maranata. Ven, Señor Jesús.